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lunes, 2 de septiembre de 2013

“Una antropóloga feminista acostumbrada a hacer estudios imprácticos, minuciosos e inconvenientes”


Así fue presentada la Doctora Rita Segato, en la disertación  que se llevó a cabo esta tarde en el aula 12 del edificio Presidente Néstor Kirchner, titulada “Género y Derechos Humanos, una articulación indispensable para profundizar la transformación social de nuestros pueblos”. La conferencia fue organizada por la Secretaría de Investigaciones Científicas y Posgrado, en el marco de la presentación inaugural y pública de la Especialización en Género y Comunicación, que comenzará a dictarse el próximo viernes 30 agosto.
Autora de numerosos artículos y libros como “Violencia y género en la sociedad patriarcal. Las estructuras elementales de la violencia: ensayos sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos”, vitales para decodificar el fenómeno, cada vez más instaurado en las agendas públicas y mediáticas, de la violencia de género, Rita Segato será parte del staff permanente como seminarista de la Especialización el segundo cuatrimestre. 

La antropóloga explicó, “el género es un tema de resto, englobado, engullido por lo universal; por ello, a medida que la modernidad avanza, el género deviene un resto mayor, deviene residuo dentro de la esfera pública, a pesar de los avances normativos”.

Entre las principales líneas temáticas planteadas, se abordó la necesidad de tematizar el género como problema comunicacional y epistemológico. “Esta especialización es una puesta innovadora de la facultad, y digo innovadora porque no está entre las prioridades de la universidad”, fueron algunas de las palabras iniciales de la Directora de la Especialización en Comunicación y Género y profesora de la Facultad, Flavia Delmas. Por su parte, María Florencia Cremona, Doctora en Comunicación Social, Secretaria Académica de la Especialización y Directora del Laboratorio de Comunicación y Género, sumó a la conferencia, “la especialización no es muestra de una disciplinarización el género, sino todo lo contrario, se trata de una apuesta clara a la transdisciplina, de sacar al género de su lugar de trinchera, de gueto”.


Recordamos que la Especialización en Comunicación y Género, es una carrera de posgrado que se propone profundizar la formación académica sistemática de los y las profesionales que intervienen en el campo de la comunicación y el género, a partir del análisis y producción de relatos que deconstruyan discursos sexistas, construyan discursos no sexistas y creativos, ya sea a través de prácticas periodísticas, de planificación comunicacional y/o elaboración de contenidos educativos. Es decir, comprende no sólo la adquisición de herramientas teóricas e históricas acerca de las estructuras del patriarcado, sino también su articulación con instancias operacionales, con el desarrollo de distintas experiencias y estrategias comunicacionales, poniendo a dialogar estas áreas temáticas, específicas y enraizadas. 

jueves, 18 de abril de 2013

En boca de los medios: el caso de Marcela


*María Florencia Actis
Cobertura semanal: La Nación; Clarín.
Una estructura frecuente de los crímenes de género es que, a modo de contienda, el agresor busca desprestigiar el papel de autoridad de un adversario personal específico –y/o político- a través de la violencia perpetrada contra la integridad de la/s mujer/es que tiene bajo su tutela, directa o indirectamente. Se trata de la reivindicación y reafirmación viril propia ante el conjunto social, no menos gobernado por varones que por una mirada masculina. En este sentido, el cuerpo femenino resulta más eficiente como insumo para lograrlo que el cuerpo masculino; se trata de un lenguaje y un código sociocultural (Rita Segato).
Esta semana, una nuevo hecho de violencia machista traducido a noticia en clave de problemas de pareja. Marcela Márquez, de 46 años, fue brutalmente golpeada por Walter Marcelo Ciumina, de 21. La cobertura, escrupulosa, no se aventura en la reconstrucción de una historia, posiblemente marcada por la violencia en otra escala y mecanismos de menor valor mercantil. La Nación es telegráfico: “fue violada, golpeada y permanece internada en estado grave”. Sobre la víctima, no presenta más descripción que su estado de salud. Sobre el victimario; nombre, edad, situación penal y antecedente laboral destacando en el título su condición de ex convicto. Clarín aporta más elementos sobre la identidad de los/as involucrados/as, y datos contextuales del crimen. Además, La Nación asevera (e incluye en su titular) lo que Clarín conjetura mediante el testimonio de fuentes oficiales; “los investigadores ahora deben analizar si la mujer además fue violada, algo que hasta el momento no pudo corroborarse”.
La violación como anexo a un crimen físico “de mayor envergadura”, en este caso una golpiza mortífera. La violencia sexual no es considerada un arma como cualquier otra; nunca adquiere por sí sola rango noticiable, si no  compromete  instituciones sociales por fuera de la familia y se encuadre en  otras causas de  mayor impacto como “trata de persona”, “violaciones seriales”, etc. Las imprecisiones para determinar el “grado de consentimiento” de la mujer,  retardan las investigaciones en este sentido y parecieran conceptualizarlas como de segundo orden. La concepción y el ejercicio de la sexualidad heteronormativa occidental, que propone para las mujeres la pasividad erótica y la dependencia del deseo masculino, permite distintos niveles de tolerancia y relativismos sobre las causas y condenas cuando se trata de violencia sexual, entendida aquí no sólo como acceso genital, sino como “cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas del derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación” (ley 26.485).
La falta de seriedad y entidad en cuanto a la violencia sexual por parte de los medios analizados, da la pauta de que es visto, tratado y jerarquizado como un suceso aleatorio, casi por ser el medio de uso y abuso del cuerpo un suceso universal, cotidianizado, existente en todas las sociedades. Ningún vecindario exigiría justicia por una mujer violada en el seno de su matrimonio.
Alejada de una perspectiva de género trasversal que reconozca estrategias de poder en los diferentes planos de la vida pública, el criterio de clasificación, de aplicación mecánica, es el carácter “criminalístico” del hecho y por ello, su ubicación en la sección Seguridad, en el caso de La Nación, y Ciudad, en el de Clarín –aunque la impronta en el vocabulario utilizado, le adjudica el trillado acento policíaco y se destaca el pedido del barrio por “mayor seguridad”.